Era indispensable para el futbol una situación como la de ayer en Sudáfrica, dos equipos de aspectos disímiles pero con una intención solidaria para con el espectáculo en tanto juego, disputaban la final de la décimo novena copa mundial de selecciones. España y Holanda podrían alzar por primera vez la copa presagiando un encuentro disputado pero lleno de toques, de pases en profundidad, de velocidad y pausa, sin embargo la mala actuación del arbitro y una improvisación holandesa en su manera de jugar, hicieron que el partido fuera detenido cada dos o 3 minutos por faltas y roces, por momentos bastantes exagerados por la dureza de los mismo, no vaya a pensar que esa "grulla" de De Jong me pareció exagerada por el jugador español, no sea mal pensado.....sin embargo, me quedo con el planchazo del gallego Méndez a Falcao (¿?).....
La victoria de España fue la victoria del futbol en tiempos de sofistas de corbata y micrófono, la muestra de que pensando en el disfrute del espectador se puede ganar también, pero mas allá del resultado, de que se pueden dar dos pases seguidos, de que todavía hay jugadores que piensan en hacer goles de pared como en la plaza del barrio, de que crear es mejor que destruir....
Ojala sea el futbol que venga el que evidenciaron Holanda, España, Alemania en este mundial, ojala ese sea el destino del lenguaje universal devenido en deporte o viceversa.........aunque nobleza obliga no como los últimos 90´...
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ya se que fueron 120 pero, me gusta mas como queda con 90´, joder!!!
1 comentarios:
Esperemos que también venga otra propuesta de futbol distinta para nuestras huestes pampeanas… Pero nos queda el cefalopodo (“pulpo” le decía mi abuela cuando hacía las paellas, que se yo) que demostró como se puede predecir mejor que Lilita, nuestra mística orca asesina… Nos queda una Riquelme que de pecho frío tenía poco y nada… Nos queda el sonido penetrante de las abejas africanas (la Apis Melifera Vuvuzela)… Nos queda Paris Hilton con el solo pecado de parafrasear (y algo más) a Calamaro… Nos quedan los lobotomizados hinchas locales que se ponían contentos y exultantes cuando por la tele veían a sus “barras” respectivos luciendo las camisetas de sus clubes (ya te van a venir a manguear para la birra y ahí los vas a querer mandar al carajo, vas a ver…). Y a mi me queda la sensación de que a Brasil el próximo Mundial no se lo quita nadie, con lo cual para el 2018 hay suficiente tiempo para intentar hacer las cosas bien de una buena vez…
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